Transformaciones

El objetivo de mucha gente en CrossFit no es competir, pero sí mejorar su calidad de vida y su propia imagen. Para lograr esto, nuestro centro cuenta con dos herramientas que le hacen especial. Un programa de actividad física excepcional e intensa y un asesoramiento nutricional puntero y totalmente comprometido con el cliente y los resultados. Las historias que aquí aparecen no son publicidad, marketing o actores pagados. Son historias reales de gente normal que un día decidió cambiar su aspecto o la propia percepción que ellos tenían de sí mismos y para ello decidieron elegir nuestro sistema.

ElviraGascon

Elvira Gascón

Me llamo Elvira, tengo 25 años, practico CrossFit desde hace casi un año y he aprendido varias cosas durante este tiempo. He aprendido que el poder de la fuerza es sólo para aquellos quienes confían. La libertad de movimiento esta reservada a los más flexibles. Y sólo las mentes más resistentes son capaces de superar cualquier obstáculo.

Fuerza, flexibilidad y resistencia es lo que ves. Confianza, libertad y superación, son el verdadero cambio. Para mi CrossFit es ser feliz en uno mismo.

JoaquinBernal

 

Joaquín Bernal

Mi  nombre es Joaquín y soy un Crossfiter!

Pero no siempre fue así… a la vista está.

Después de más de dos años entrenando esta disciplina, me he convertido en una persona distinta y juro que nunca me lo hubiera imaginado, pero es una realidad y además doy gracias porque haya sucedido.

Podría contar las innumerables ocasiones durante todos los años de universidad y primeras andanzas laborales, que intenté volver a hacer deporte y con ello dejar de fumar (15-20 cigarrillos de media) y de comer mal, o como yo solía decir, comer con desorden,  no importaban las horas, ni el qué, ni las cantidades, la cuestión era meter cualquier tropiezo comestible en el momento que el instinto me lo pedía, pero esto es, salvaguardando las diferencias, lo común que tenemos todas las personas que queremos comenzar a practicar un deporte sin tener precedentes atléticos de ningún tipo.  Mejor quiero hablar del momento del cambio.

Sí que es cierto que antes de conocer algo que tenga que ver con CrossFit, ya había entrenado un par de medias maratones, había bajado de 1,50h los 21Km y estaba muy orgulloso de tal proeza (para mí lo era, claro), pero después de eso, llegó el verano, con ello las terrazas, y la dependencia de humo y nicotina, llamó a las puertas y de nuevo el paquete al pecho. Pero un día, Diego,un buen amigo y ahora además compañero de entrenos, me empezó a hablar de CrossFit, de su metodología y de sus resultados, me dejó absolutamente perplejo cuando me explicó determinados ejercicios, repeticiones,  movimientos, cargas y todo ello ejecutado en 15 minutos y a la vez… Tras esa reunión, fui corriendo al ordenador, empecé a  ver vídeos y todo aquello que me había contado, vi que era una absoluta verdad y ante tal revelación, me dije que eso no era para mí, era demasiado… yo soy más tranquilo (eso me decía yo mismo), yo soy más de correr tranquilo, con mi música y dejar que pase el tiempo, veo a las muchachas en el parque, no me agoto, si hoy me hago 10km, ya me haré 12 pasado mañana, o si hago 5km, pues tampoco me irrito, llego a casa y como he entrenado “fuerte” pues como lo que sea y en cantidad porque lo he quemado y me lo merezco. Sin embargo eliminé tal concepto de ejercicio y al día siguiente me pasé por CrossFit Zaragoza. Nada más entrar sólo escuche sonidos metálicos de las barras y discos (cualquier crossfiter, cuando escucha esto le suben las pulsaciones y se dibuja una sonrisa de satisfacción en su cara). Balones medicinales lanzados a 3 metros, el “silbido” del remo, jadeos, gritos de ánimo y todos sudando! Lo primero que pensé es, j#@er, ¿Pero esto qué es? Ya no saben que inventar!! Pobre ignorante…

En seguida me atendieron los entrenadores y me explicaron detenidamente en qué se basaba y por qué se hacía así; movimientos funcionales, variados y llevados a alta intensidad que ejecutamos para conseguir optimizar aquello para lo que el ser humano está diseñado. Trepamos, saltamos, llevamos cargas, corremos, arrastramos… y a partir de ahí me planté en seco, abrí los ojos y oídos y me pareció que todo lo que había buscado en un deporte se había puesto en frente de mi… “ven un día Joaquín, pruebas y decides, sin compromiso”, eso me dijeron y así lo hice. Me planto temprano una mañana y uno de los entrenadores me explica: “vamos a probar, quiero ver cómo estás y para ello vas a realizar algo sencillo, pero quiero que lo ejecutes lo mejor que puedas, vas a correr 400m sprint y 15 flexiones (antes de nada me enseñó la postura correcta, cuidando la espalda y haciéndola con todo el rango de movimiento, hasta entonces no sabía que una simple flexión tuviera una técnica tan depurada), todas las rondas posibles en 20 minutos.  Primera ronda sin problemas para ejecutarla, sin  dificultad y además demostrando que podía con ella, a partir de la segunda se acabaron los lucimientos , los 400m se me atragantaron y corría como un gatico viejo, eso sí el resto de compañeros me doblaban constantemente y sin parar, pero sin embargo habían oído mi nombre y cada vez que me pasaban me animaban, “vamos Joaquín, que ya van 13 minutos”, “vamos, dale, es la última” y en ese momento casi agónico me venía arriba… no recuerdo las rondas completadas, sólo sé que hice más flexiones que en mi vida y corrí a una intensidad que ni de lejos en las medias maratones y, sobre todo, lo mejor es que me sentí  poderoso, lleno de agujetas eso  sí, pero con la sabiduría de que ese era el primer día de una nueva vida, se acabaron los malos hábitos y la dejadez, empezaría el orden y la dedicación por una mejora física y mental.

El resultado después de más de dos años entrenando es que no hay marcha atrás, es irreversible, por el contrario sólo existe un continuo progreso hacia la mejoría, estoy  más fuerte, más rápido, más flexible y más potente que en la vida y eso se refleja en el día a día, soy más capaz en casi todo y eso me hace tremendamente feliz. Te das cuenta que en el “sufrimiento” todos somos iguales y una vez que entras en el Box no existe diferencia alguna de edad o de sexo, sabemos cuál es el resultado pero vamos a por ello y eso es lo que hace que dentro de nuestro gimnasio, todos nos miremos con una sonrisa antes de que el crono de el comienzo del WOD. Todos nos damos la mano cuando finaliza y todos nos tratamos de compañeros y no de simples conocidos.  Es perfecto.

Estoy leyendo esto y la verdad es que me he puesto un poco romántico, tal vez frikie, lo sé, pero es real y lo mejor de todo es que siento que esto sólo acaba de empezar…

NereaGonzalez

Nerea González

En mi familia siempre nos hemos caracterizado por ser, lo que se denomina: “flamencos”, “anchos de huesos”, “fortotes” o cualquier otro sucedáneo que se te pueda ocurrir.

Estar entradita en carnes fue un dilema durante el colegio y ni decir del instituto, alcanzando su máximo esplendor durante mis años del bachillerato, con una suma de 95 Kg. y un montón de bocadillos de atún con tomate y mayonesa a mis espaldas.

Para  perder peso, hice lo típico: dejaba  de comer o comía poco, incluso me hice vegetariana, pero cada vez que me subía a la báscula, el peso no bajaba. Motivo por el cual te entra la depresión y como no, te comes todo lo que pillas. Lo malo no es comérselo, sino la terrible culpabilidad de después. Y así una y otra vez. Incluso pagué por ir a una dietista, con la cual perdí, claro que perdí, pero fue dejar de comer pescado y lechuga y todos esos kilos volvieron y multiplicados por dos.

Y un día, así, como por casualidad vi un lugar llamado CROSSFIT ZGZ y un montón de locos que salían de allí a correr. Tras entrar a preguntar, informarme y probar la primera clase, esta buena gente decidió adoptarme.

A partir de ahí empecé a practicar más ejercicio del que había hecho nunca y a sufrir sus correspondientes agujetas claro está. Además, decidí ir a la consulta del nutricionista, quien tras llamarme Endomorfa, y posteriormente explicarme que no era un insulto, sino un morfotipo, me explicó en que se basaba la nutrición, cómo funciona nuestro organismo, sus hormonas, etc. Me enseñó a comer, algo que no sabía. No es una mera dieta en la que te indican que comer cada día sino que en función a una serie de alimentos y momentos del día tú mismo haces tu propia dieta. Es educación nutricional.

Para mi no sólo ha sido perder unos kilillos, sino todo lo que ello supone: verte más guapa, sentirte mejor contigo misma, etc.

Es la satisfacción de saber que hago algo bueno por mi cuerpo y mi organismo, es sentirse sana, tener la sensación de que simplemente lo estás haciendo bien, y eso es algo maravilloso.

Además, hacer CrossFit me ha enseñado que soy capaz de hacer cosas con mi cuerpo que jamás habría imaginado. Soy capaz de trepar una cuerda. ¿¿Yo??, me lo dices hace dos años y me echo a reír.

Es una forma de vida.

MartinJaime

Martín Jaime

El cambio más evidente (al menos para la gente de tu alrededor) cuando empiezas a hacer CrossFit es el cambio estético, la grasa parece disolverse en el sudor que empapa tu camiseta al final de cada entrenamiento. Algunos músculos que creías que a ti te faltaban empiezan a “asomarse” y empiezas a recibir agradables halagos de la gente que te rodea. Esto, que en su momento te motivaba a seguir más fuerte y más rápido, dos años después se ve como algo secundario al lado de todo lo que aporta este deporte.

Físicamente hablando, empecé CrossFit hecho una birria, era incapaz de hacer 1 dominada, levantar 70kg en peso muerto o correr más de 2 km sin parar en todas las fuentes que me encontraba en mi camino. Así que los primeros WODs se hicieron especialmente duros, más aún cuando veías que la gente te “adelantaba” a la velocidad del rayo.

Pero entrenar hasta el límite, te hace darte cuenta de que está mucho más arriba de lo crees y que solo hace falta empujar para sobrepasarlo. Muchas veces hemos oído eso de que el esfuerzo siempre ofrece recompensas; pues CrossFit es la manera más radical de darte cuenta de ello.

Acababa todos los entrenamientos rendido en el suelo, pero a los pocos meses de empezar era capaz de hacer varias dominadas seguidas y todas mis marcas habían mejorado muchísimo, el hecho de ver una progresión tan rápida hace que te esfuerces más si cabe, por lo tanto todavía mejoras en tu progresión… (en algún momento de por aquí es cuando te haces “adicto a esta mierda”).

Pero sin duda el mayor beneficio de CrossFit es conocer (y formar parte) a un grupo de personas excelentes. Desde los entrenadores, que no sólo son grandes profesionales, sino que se dejan hasta el último aliento por ti y se preocupan de que cumplas con tus objetivos (sean cuales sean), hasta tus compañeros con los que a base de sufrimiento se acaba forjando una gran amistad. I♥CROSSFIT

BegoñaFernandez

Begoña Fernández

Hola me llamo Begoña, tengo 24, llevo practicando Crossfit casi dos años, y soy ENDOMORFA. Lo se, suena fatal, pero es mi metabolismo jeje. Practicar CrossFit no sólo consiste en ir al box y darlo todo, también hay que llevar una alimentación que vaya mejor para uno mismo, así que me puse en manos de mi entrenador y nutricionista. Llegué con 74 kilos, muy gordita, con grasa por todos los lados, muy acumulada en la zona del abdomen y en las piernas, mi vida no podía seguir así, mi salud estaba en peligro, tan en peligro que en mi primer día de entreno vomite, porque no valía nada, pero mis ganas, mi motivación por conseguir cosas que jamás hubiera conseguido sin CrossFit llegó a que diera pasos hacia delante… Como mi entrenador me decía: No quieras correr antes de aprender a caminar.

Después de la primera consulta nutricional mis hábitos cambiaron, comer fruta, mucha verduras, y carne sana!!!

Los cambios los notaba gracias a la ropa, una talla menos, menos cintura, brazos menos gordos, los michelines iban desapareciendo, mis piernas eran más bonitas…. mis compañeros me notaban el cambio y me lo decían, pero hasta que no te ponen un antes y un después no aprecias que todo el esfuerzo tiene su recompensa. Después de la segunda consulta perdí 5 kilos, y gane músculo. Es complicado perder grasa y construir músculo. Hay días que es difícil llevar la dieta, pero ya es parte de tu vida. Es un hábito con el que aprendes a vivir: comer sano.

Mucha gente dirá: No puedo mis horarios no me lo permiten. No me gusta la verdura. No se cocinar. ¡¡¡SOLO SON EXCUSAS!!!

No sólo es tener un buen físico es salud, y es sentirse bien con uno mismo. Habrá gente que se sentirá bien teniendo unos kilitos de más… mi caso no era ese, y estoy segura que mucha gente entenderá que cuando vas de compras y no encuentras nada que te siente bien, o te miras al espejo y no te gustas…te deprimes.

Ahora peso 67 kilos y como sano, me siento bien. Después de dos años miro hacia atrás, y no quiero volver… quiero seguir hacia delante, comiendo sano, sintiéndome bien conmigo misma, sentirme segura, valorarme, ver que antes no podía y ahora si.

Aún hay muuuucho!! que trabajar, mucho que mejorar, mucho que hacer. Y en ello estamos, porque ahora no hay nada que me lo impida, tengo las bases y se cómo hacerlo, hay que seguir.

JonDe

Jon De Las Heras

Antes de conocer CrossFit practicaba otros deportes en los cuales nos decían que la dieta de un deportista era comer pasta, pollo y algo de ensalada. Así es como comía, mucha pasta, carne y muy poca verdura, de la cual si podía pasaba o al menos lo intentaba. De esa manera llegué a pesar 95 Kg con un índice de grasa corporaldel 26% y una cintura que pasaba de los 90cm. Además, consideraba que estaba en forma, aunque realmente no fuera así. Ahora estoy convencido de que mi anterior peso fue uno de los motivos por los que me lesionaba con tanta facilidad.

Entonces fue cuando conocí CrossFit Zaragoza y pensé ¿Por qué no probarlo?. Empecé a practicarlo, pero mantenía mi anterior forma de alimentarme, mucha bollería industrial, chocolate, y nada de verdura. Un día, en el centro, vi a un compañero comiéndose una manzana después de un entrenamiento,  tras hablar un rato me comentó que la forma de alimentarme que yo tenía no era la más adecuada para un chico de mi edad y que distaba mucho de ser la de un deportista profesional.

Un día, comentando esto con mi madre, me dijo de ir a la consulta nutricional del centro. A partir de ahí, fue cuando realmente, siguiendo la dieta que Álvaro me puso, conforme a mi morfotipo y características, empecé a  perder peso y verme realmente en forma. Me costaba menos  moverme y me sentía más ágil.

Ahora sí que estoy en forma y me encuentro mucho mejor en todos los aspectos.

Con 22 años, peso 81 kg, tengo un índice de grasa corporal del 19% (y bajando), y mi contorno de cintura está ya en los 80 cm.

PilarPerez

Pilar Pérez

Soy Pilar Pérez. Me considero una persona alegre, luchadora y nada superficial. ¿Por qué digo esto? Porque el hecho de que practique CrossFit en mi vida diaria y esté haciendo dieta no significa que el físico sea un pilar fundamental de mi vida. Comencé a practicar este deporte sin haber oído hablar jamás de él, el destino puso el único box que había debajo de mi casa, justo en el momento preciso, ya que había tocado fondo pesando más que en toda mi vida y queriendo empezar de cero en la historia de amor entre el ejercicio y yo. Empecé… y me pregunté ¿pero qué pinto yo aquí????!!! Rodeada de gente mil veces más en forma que yo, teniendo unas agujetas infrahumanas, y llegando a casa con ganas de llorar…,no podía explicarme a mi misma el por qué quería volver semana tras semana. Al poco tiempo me di cuenta de todo, ERA LO QUE NECESITABA!. El ejercicio me abría la mente, activaba mi cuerpo, mis ganas de superarme, y que pintaba lo mismo que cualquier persona en forma que estuviera a mi lado. Porque no era un gimnasio normal, cada día un entrenamiento diferente, entrenadores humildes y agradables corrigiéndote y ayudándote, en grupo a calentar, a aprender, a mejorar, a darlo todo entrenando, hasta estirar juntos y todo sin aparatos. Eso acaba uniendo a las personas y las hace mejores. Convirtiéndose así  CrossFit en mi deporte favorito el cual jamás habría imaginado que sería, y que a mucha gente de mi alrededor le costó creer. Hacer deporte y comer lo que me daba la gana… algo estaba haciendo mal… Hasta que pedí ayuda a mi entrenador y nutricionista. Me enseñó muchísimo sobre el tema y a día de hoy sigue haciéndolo porque soy una bala perdida. Esa paciencia conmigo no la tienen ni mis padres. Empecé la dieta y me dí cuenta de lo mal que lo había estado haciendo, empecé a adelgazar, a entrar en pantalones que daba por perdidos, a verme mejor en el espejo, pero ya no sólo vi que estaba ganando fuerza física, sino mental!!! Mis días de pereza iban menguando y las ganas de querer comerme el mundo por los pies crecían, porque ya no me sentía tan pesada; la reina de las escusas estaba desapareciendo!!! Soy una mujer débil, en el sentido de que caigo en tentaciones con facilidad, y que el sentimiento de culpa a veces no se deja oír, nadie es perfecto. Lo importante es que cada vez consigo ganarle más batallas y obtengo más resultados. Sigo en proceso de llegar a mi objetivo y cada vez me voy acercando más. Estoy orgullosísima de mis méritos y mis mejoras. No lo hago para reconocimientos de nadie, me demuestro a mi misma que puedo hacerlo y lo hago, trabajo por superarme y ser mejor en todo. Si ya era una persona alegre, ahora aun lo soy más. Porque la salud y el bienestar también son felicidad. Mi cuerpo y cerebro son míos y sólo yo los puedo alimentar y ejercitar como se merecen.

Ribas

Víctor Ribas Bardají

Hola me llamo Víctor y tengo 22 años. Hace dos años descubrí  Crossfit leyendo un artículo de una revista, y cuando terminé de leerlo me dije a mí mismo “Esto es el futuro“. Un deporte en el que se busca tener fuerza, resistencia cardiovascular, agilidad, potencia…¡y así hasta diez capacidades físicas! Entonces un día en el autobús mirando por la ventana vi un local que ponía “CrossFit ZGZ“. Creedme que lo primero que hice al llegar a casa fue buscarlo por internet y llamar para ir un día a probar una clase de CrossFit.

Lo primero que percibí al empezar a practicar este deporte fue el gran ambiente y compañerismo que hay entre la gente. Lo segundo fue que en toda mi vida no me había cansado tanto en tan poco tiempo.

Con los meses fui aprendiendo la técnica de movimientos, siempre con la ayuda y supervisión de los entrenadores.

Personalmente no noté un cambio físico significativo en los primeros meses, lo que si conseguí es sentirme más en forma. Entonces acudí a Álvaro, director de CrossFit ZGZ y nutricionista. Lo que más me gustó cuando estuve en la consulta  fue el término “Educación nutricional“. No es ponerte un dieta con un menú y la cumples y punto, él te explica el por qué comer determinados alimentos, dependiendo del momento del día, y el efecto que provocan en el organismo. Por aquel entonces yo era una persona muy delgada, así que mi objetivo era ganar unos kilos de masa muscular.

Sinceramente no me tome muy enserio la alimentación, por lo que obtuve ciertas ganancias pero no las deseadas.

Pasado un año y medio volví a la consulta de Álvaro. Había empezado a prepararme para opositar a bombero dos meses antes, y había perdido 3 kilos.

Le expuse a Álvaro mis objetivos y marcamos como propósito ganar 6 kilos de masa muscular en 3 meses. Sinceramente pensé que no iba a lograrlo, una persona tan delgada con dificultades para ganar peso, y encima corría 3-4 horas a la semana y también nadaba.

Pero está vez estaba decidido a luchar para conseguir mi objetivo. Planifiqué mis entrenamientos para realizarlos en las horas libres dentro del box, me propuse no faltar a ninguna clase de CrossFit, dejarme la piel en cada entrenamiento y por supuesto alimentarme de manera sana y cumplir con todo lo que me había dicho Álvaro.

¿Cuál fue el resultado? Gané casi 8kg de masa muscular sin apenas haber incrementado mi porcentaje de grasa. He ganado resistencia cardiovascular, fuerza, coordinación y he mejorado en muchos movimientos que se practican en CrossFit.

No fue fácil todo hay que decirlo, pero LA DIFERENCIA ENTRE QUIÉN ERES Y QUIÉN QUIERES SER…ES LO QUE HACES.